Como te Expreses te Verán

En inmensas ocasiones nos hemos enfrentado al reto de expresar nuestras ideas o comentarios a cierto grupo y/o personas con el fin de motivar hacia determinadas acciones. No hay que ir tan lejos, un joven tratando de conquistar a la chica más guapa del colegio con una carta, presentar un tema en la escuela, llenar una solicitud de empleo, presentar el tan famoso (ridi) curriculum o presentar tu informe laboral, ya sea por escrito o en una junta corporativa. Pues no hay nada más desagradable para los que recibirán el mensaje, en el caso del escrito, que las faltas de ortografía, el utilizar palabras confusas y rebuscadas que no permitan una clara idea de lo que se quiere indicar.

En pocas palabras, demerita el accionar de la persona originando una mala imagen personal.

Algunos especialistas dicen que la Imagen Verbal es la percepción que tienen de una persona o institución (pública o privada) como consecuencia del buen o mal uso de la palabra oral y/o escrita.

Hay personas que son excelentes escribiendo, pero pésimas para hablar en público, afortunadamente para ellos ya existe el Internet, mail y el chat para entablar una buena comunicación. Pero que tal cuando se enfrentan en vivo a un determinado público. El cuerpo les tiembla, les sudan las manos y la respiración se entre corta, entre otras desagradables manifestaciones físicas.

Asimismo, los expertos asocian el éxito con la Imagen Verbal, ya que no es fácil enfrentarse a la crítica en público, por lo que señalan que expresarse correctamente es sinónimo de una ventaja sobre los que no lo hacen.

A continuación, algunos consejos que pueden ayudar a resolver el problema de hablar en público.

Antes que nada, se debe estar consciente que siempre existirá la posibilidad de tener nervios (después de todo somos seres humanos); sin embargo, existen dos antídotos muy recomendados por los especialistas en la materia: la respiración y la sonrisa.

1. La respiración es la base de un buen funcionamiento orgánico y su práctica correcta mejora el rendimiento físico, mental y espiritual. La manera correcta de respirar es como cuando estamos acostados y se nos infla el estómago.

2. La risa transmite confianza, por lo que sí abordamos a la audiencia sonriendo impedirá que detecten la ansiedad y se interpretará como que se está gozando el momento con seguridad y alegría. Tan sólo el hecho de sonreír provocará que el espíritu se relaje. Al sentirse mejor, se actúa mejor.

Consejos para preparar el mensaje.

Sencillez: Es necesario adaptar el mensaje de acuerdo al lenguaje de la audiencia. No es lo mismo dirigirse a un grupo de médicos expertos, que a ciudadanos comunes.

Conocimiento: Hay que referirse sólo a lo que se sabe, lo que se piensa y lo que se siente, así como lo que se ha vivido. No trate de impresionar con información errónea o de lo contrario se llevará una desagradable sorpresa.

Brevedad: Da una mejor impresión la persona que se toma el menor tiempo posible para exponer de manera correcta el mensaje. Dicen que en comunicación lo menos es más. Y si no lo cree, cheque los discursos políticos. La mayoría termina entendiendo poco de tan extenso que es.

Orden: El orden permite a la audiencia ubicar el tiempo y el espacio del mensaje, así como darle seguimiento a las ideas proyectadas. Por lo regular se recomienda iniciar con algo impactante para capturar la atención, después plantear antecedentes que sustenten el cuerpo de la exposición, desarrollar el tema y concluir con un mensaje que motive lo suficiente para incitar a una acción.

Convicción: No se puede motivar a una audiencia con un mensaje si se carece de convencimiento a lo que se está diciendo. No se puede hablar de algo que nos disgusta, ya que la actitud corporal y el tono de voz nos delatan, y el público lo detecta de inmediato.

Espero que con esta breve descripción, la próxima vez que vaya a enfrentar a una determinada audiencia en público le sea más fácil. Sin embargo, no debe olvidarse que entre más preparado esté para una actuación en público, los riesgos de fracasar serán menos.

**Colaboración especial de Alfredo de la Cruz, egresado de la carrera de Comunicación y Periodismo, UNAM 1998. Fuente bibliográfica: Gordoa Víctor, El Poder de la Imagen Pública, México, 1999, 262 pp.: México 2003.

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